Qué se analiza
La valoración recoge la evolución de las lesiones, los tratamientos, la estabilización cuando pueda determinarse y las limitaciones persistentes. La presencia de una secuela no resuelve por sí sola su relación con la actuación asistencial cuestionada.
Por eso se examina la situación anterior, la enfermedad que motivó la atención, las complicaciones y otros factores que puedan explicar la evolución. Cuando la documentación no permite separar estas contribuciones, el informe debe expresarlo.
Consecuencias físicas y psíquicas
- Lesiones y secuelas documentadas.
- Dolor, movilidad y repercusión funcional.
- Consecuencias sobre las actividades cotidianas y la autonomía.
- Repercusión psíquica y necesidad de una evaluación específica cuando proceda.
- Tratamientos, apoyos o necesidades de asistencia que puedan justificarse.
Documentación útil
- Informes previos y posteriores al episodio.
- Pruebas y exploraciones que describan las limitaciones.
- Evolución de tratamientos y rehabilitación.
- Información sobre apoyos y repercusiones funcionales.
La cuantificación requiere contexto
Los criterios de valoración se seleccionan según el objeto del encargo y el marco que corresponda. Un baremo no convierte automáticamente una lesión en una indemnización exigible. La valoración técnica y la reclamación jurídica cumplen funciones diferentes.
El presupuesto y el alcance se concretan antes de iniciar el trabajo. Se estudian encargos desde Madrid y para toda España.
Una evaluación proporcionada al caso
Se decide si hacen falta entrevistas, exploraciones o aportaciones de una especialidad determinada. El dictamen identifica los datos utilizados y las limitaciones de las conclusiones.