Primero, definir la pregunta
El estudio empieza por precisar qué episodio asistencial genera dudas y qué necesitas aclarar. No es lo mismo revisar un retraso diagnóstico que valorar una lesión tras una intervención o analizar un informe ya emitido.
Se concreta la documentación disponible, la cuestión técnica, la adecuación profesional y el alcance del encargo. El presupuesto recoge los honorarios, los impuestos y las actuaciones incluidas.
Estudio de viabilidad pericial
La revisión inicial permite determinar si existen datos que justifiquen profundizar en una posible desviación asistencial, qué documentación falta y qué límites tiene el análisis. Puede concluir que no hay base suficiente para sostener la hipótesis planteada.
El informe de negligencia médica
El dictamen identifica el objeto del encargo y las fuentes, reconstruye los hechos, expone el análisis y formula conclusiones. Distingue entre lo documentado, lo inferido y lo que no puede establecerse con la información disponible.
El análisis de la relación causal considera la enfermedad previa, el curso esperable, las complicaciones y otras explicaciones. La valoración del daño se refiere a las consecuencias que puedan atribuirse en el caso estudiado.
Revisión de otro informe pericial
Un contrainforme examina el método, la documentación utilizada, el razonamiento y las conclusiones de un dictamen previo. No se limita a discrepar: identifica cuestiones concretas que puedan contrastarse, con la misma independencia exigible al informe inicial.
Ratificación y explicación en juicio
Cuando se contrata, la intervención permite explicar el dictamen y responder a las preguntas sobre su contenido. Las condiciones, fechas, honorarios y desplazamientos se acuerdan expresamente. El informe no garantiza una resolución favorable.